Respuesta directa
Te agotas porque vives en un péndulo: de un lado, entregas cada vez más poder buscando satisfacción; del otro, intentas sanar del cansancio que esa entrega genera. Ambos extremos te mantienen dependiente de ellos, y por eso siempre vuelves al punto de partida.
Andrea Eboli describe ese vaivén como O Pêndulo, el péndulo. De un lado, das más: más trabajo, más dedicación, más intentos de que la felicidad llegue por acumulación. Como nunca es suficiente, das aún más, y la conciencia pesa porque, al dar de un lado, fallas en el otro.
Cuando llega el agotamiento, saltas al extremo opuesto: años de terapia, prácticas, viajes que compensan por un instante. Y luego vuelves.
Por qué sanar en el extremo no sostiene
- Buscar más e intentar sanar son dos lados del mismo movimiento. Ninguno te devuelve el poder.
- El alivio dura lo que dura el gesto. Después, el punto de partida sigue ahí.
El poder consciente no está en ningún extremo. Está en el Centro do Pêndulo, el centro del péndulo: el lugar desde donde sientes, eliges y actúas sin ser arrastrado. No se trata de dejar de trabajar o de amar. Se trata de dejar de ser su rehén.
